Hoy nuestro avión viaja
a Cuba para hablar de uno los grandes directores latinoamericanos del siglo
pasado, como lo fue Tomás Gutiérrez Alea. Quien se puede considerar como el
responsable principal que el cine cubano tenga tan buena fama alrededor del
mundo. Por ello hemos escogido tres de sus películas más icónicas para
representar un poco lo que fueron sus años dorados.
Comenzamos con “Las Doce Sillas” película de 1962, tan solo un par de años despues del triunfo de la revolución Cubana. Por eso no es de extrañar que Gutiérrez decidiera adaptar una novela soviética, la cual como dato curioso ha sido adaptada alrededor del mundo más de veinte veces. Las Doce Sillas sigue la historia de un Aristócrata cubano, que al momento de la revolución, decide esconder sus joyas más lujosas en una de sus sillas antiguas. Ahora en la ruina y expropiado de todos sus bienes, emprende un largo camino por la Habana revolucionaria en busca de sus preciadas ultimas pertenencias. Una película divertida en su historia, donde sin embargo la crítica propagandista comunista se siente un poco forzada en más de una ocasión. Sin duda ese punto es el más complicado cuando se hacen pelis en regímenes autocráticos, el balance entre una buena historia y un mensaje que se tiene que pasar.
Ahí entra “Memorias del subdesarrollo” estrenada en 1968. Aquí Gutiérrez nos presenta un cubano más burgués que comunista, que aún permanece en Cuba a pesar de que ya muchos de los suyos han huido a la Florida. A través de sus ojos recorremos una Habana que ha cambiado. Es una película compleja con un sistema narrativo que puede llegar a ser complicado, ya que recrea recuerdos en forma de viñetas, donde evidentemente nos encontraremos con elogios a la revolución, pero hechos de forma más sutil. A veces incluso como criticas de nuestro burgués protagonista, donde se intenta analizar de fondo las raíces problemáticas de la “Vieja Cuba”, y como aún 10 años despues del inicio de la “nueva” aún subsisten problemas. Sin duda una peli muy interesante, que va mucho más allá de corrientes políticos.
Finalmente tenemos nuestra favorita personal, “La Ultima Cena” de 1976. En esta la propaganda (porque al final todas las películas comunistas son propagandas más o menos sutiles) viene con una alegoría muy divertida y original. Estamos en la Cuba del siglo XIX, en una gran hacienda, donde su dueño de descendencia francesa y con un gran fervor católico, decide darles una “bonita” lección a sus esclavos. Decide que por una noche, escogerá a una docena de ellos y les dará un festín digno de reyes, el cual evidentemente acabará en un gran desastre. Una especie de comedia algo intensa, donde se critica claramente el mundo capitalista, el europeo, y el religioso, pero de forma muy entretenida. Sin duda la película más a la “occidental” de todas sus obras, es también la que más fuerte y llamativamente critica sus rivales ideológicos. Y es en ese contraste que se encuentra la brillantez de esta peli.
Sin duda Gutiérrez Alea ha dejado más de una película interesante en su repertorio y en ella podemos adentrarnos de lleno a la evolución vivida por la sociedad cubana en casi tres décadas. Desde la llegada de Castro al poder, hasta la caída de la unión soviética, pasando por la crisis de los misiles y tantos otros hechos históricos.
Notas
Las 12 Sillas 7/10
Memorias del subdesarrollo 7,5/10
La Ultima Cena 8/10
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