Ya son pocas las películas “Oscarisables” de las cuales nos queda por hablar, entre ellas la que tenemos hoy, una peli de la cual se habló mucho en este periodo donde la tensión racial se encuentra en uno de sus puntos más altos de las épocas reciente, “Judas and The Black Messiah”.
Esta peli dirigida por Shaka King en su primer gran proyecto, es una histórica que se centra en dos personajes reales. Fred Hampton, uno de los líderes de las Panteras Negras en los años 60’s y Bill O’Neill un informante del FBI que se logró adentrar al núcleo de la organización. Esta relación es la queda el título a la película, Hampton protagonizado por Daniel Kaluya (“Get Out”) es visto por el FBI y en especial por J. Edgar Hoover como una amenaza potencial debido a su carisma y capacidad de unir diferentes grupos, por lo que lo denomina como el “Mesías Negro”, por ello Hoover interpretado de forma interesante por Martin Sheen (“Appocalypse Now”), enlista a O’Neill, interpretado por Lakeith Steinfield (“Atlanta”) para infiltrarse en la organización y truncar de cualquier manera posible su éxito, convirtiéndolo en una especie de Judas. Una dualidad de dos jóvenes, uno que quiere cambiar el mundo y otro que por razones del destino le toca infiltrarse en ese mundo.
Una película sin duda interesante, sobre todo para este contexto histórico en el que estamos, donde nos adentramos a los motivos de ser de las panteras negras, al igual que entender las diferentes ideas y reivindicaciones que predominaban en ciertos sectores de la sociedad a finales de los años 60’s. Otro positivo son las actuaciones, en especial de sus dos protagonistas. Muy seguramente Kaluya recibirá una nominación a mejor actor Segundario, y Steinfield del cual somos grandes admiradores de su versatilidad, tiene también muchas chances de recibir una merecida nominación a actor protagónico. En las actuaciones segundarias la de Sheen nos pareció una divertida, pero lastimosamente sus escenas son más pocas que muchas, mientras que Jesse Piemons (“Breaking Bad”) hace el rol del agente encargado de esta operación y de cierta manera sirve de “villano” a la historia.
Dicho esto, la película que sin dudas es buena y se merece ser vista, deja la sensación que podría haber sido mejor. El director decide ser muy ortodoxo, en todos los sentidos, especialmente en el ritmo de la trama y la estructura narrativa. Hay pocos momentos de verdadera intensidad, lo cual es paradójico ya que el Tráiler de la película parecía indicar que tendríamos un film de alto voltaje. Y para una historia de traición, de sangre y de panteras negras, se podría haber deseado ese algo más.
Nota: 7,25/10
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