
Todos los científicos dan por hecho que el primer
escaño evolutivo que dio nuestra especie, fue el momento en que dejamos de
estar en cuatro patas e intentamos levantarnos para marchar en dos pies. Al
enderezar nuestra cabeza y alinear nuestra columna nuestro cerebro se pudo
desarrollar más, y ese primer paso sumado a unos cuantos milenios nos hizo lo
que somos ahora. Al dejar de pasar nuestras horas viendo el piso y en cambio
mirar hacia la inmensidad, pudimos por fin ver las estrellas.
Hay que imaginarse a nuestra especie hace miles
de años, sin mayor entendimiento de los que los rodeaba acostados en alguna
pradera de un mundo que no era el mismo al de hoy, desabrigados en la oscuridad
rodeados de pequeñas luces, sin tener idea de lo que eran, ni de dónde venían.
Quedarse dormidos ante las estrellas que alimentaban sus dudas y ser
transportados al mundo de los sueños para llenar sus vidas aún más de preguntas
y fantasías. Creo al ver las estrellas, al enfrentar la infinidad de lo
desconocido justo antes de soñar, hizo que nuestra especie comenzara a
imaginar, a tratar de hacer todo lo posible para algún día tener alguna
respuesta. Sin ninguna voz salvadora que nos iluminara comenzamos a crear
historias fantásticas para poder llenar el angustiante vacío de la
incertidumbre y estuvimos tan orgullosos de lo que habíamos logrado imaginar,
que nos tocó encontrar una forma de que no se perdiera con el tiempo, que sobrevierta
más alla de nuestras vidas, con el fin de compartirlo para siempre con todos
los que vendrán. Para no solo inmortalizar lo que hemos hecho, lo que hemos
sido, pero también lo que hemos soñado, lo que hemos pensado, pero sobre todo
para inmortalizar esa chispa que sentíamos al ver las estrellas y estar seguros
de nunca perderla, así ellas ya no estuviera.
Con el tiempo imaginar bajo las luces galácticas,
fueron remplazadas con leer historias antes de dormir, hoy en la modernidad
nuestras noches reciben esa dosis de magia de las películas, el último paso
evolutivo en el largo intento que llevamos de inmortalizar nuestros
pensamientos. Las películas tienen ese poder mágico de hacernos ver el mundo a través
de los ojos de alguien más, de hacernos vivir mil vidas, de tele transpórtanos
a otros tiempos a otros mundos, de tratar de encapsular en poco más de dos
horas todo lo que se ha pensado y sentido por todos los que han dormido y dormirán
bajo noches estrelladas. Y algo tan magnifico merece de ser comentado y
discutido, así que hare lo mejor que pueda diariamente, comenzando con una
reseña de una mis películas favoritas, "La Nuit américaine" o en
español "La noche americana".
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